Curadurías | Curatorial

 
 
 
 
2017 | Visceral

Co-curada junto a Silvana Spadaccini

Museo de Arte Contemporáneo de Bahía Blanca (2017)
PANAL (2015)

VISCERAL ahonda en los resquicios del cuerpo y de la propia historia, en los intersticios de aquello indecible que súbitamente irrumpe en la configuración de heterodoxas crónicas sobre sí. La muestra reúne obras de doce artistas que abordan las nociones de autobiografía y autorretrato desde distintas perspectivas, pivotantes entre la insondable intimidad y la crudeza implícita en el mismo acto de exhibición. La tecnología atraviesa la producción de los artistas, concebida en todos los casos como medio material, estético y conceptual que habita las operaciones y discursos involucrados en cada una de las propuestas. 

VISCERAL pretende poner en jaque la noción de “artes tecnológicas”, desplegando un abanico de propuestas que desbordan las fronteras impuestas por las clasificaciones. Escultura, dibujo, grabado, fotografía, video e instalación se alternan e imbrican en proyectos que asimismo entrelazan dispositivos mecánicos, electrónicos y/o digitales. Una multiplicidad de técnicas, disciplinas, soportes y formatos combinados en sugestivas poéticas contemporáneas; obras porosas, permeables, que evaden definiciones y exploran libremente estos cruces. Como una cinta de Moebius, figura insinuante cuya cara única barre con la distinción entre el adentro y el afuera, la representación de lo íntimo entraña cierto gesto de desobedecimiento de las categorías que rigen el ordenamiento del mundo. 

En determinadas obras, como las de Juan Pablo Ferlat, Marcos Mangani, Juan Rey y Mano de Mariano Giraud, el cuerpo del artista es replicado, fragmentado o transformado partiendo desde una lógica especular. En otros trabajos, resuenan retratos de antepasados, sucesos familiares y reminiscencias de la infancia, cuya manifestación en el presente parece advertir la (re)construcción de la propia historia. Tal es el caso de los proyectos de Andrés Denegri, Fabián Nonino, Sebastián Pasquel, Javier Plano y Juan Camilo Leon Sarmiento. Por su parte, las propuestas de Nicolás Bacal, Hernán Kerlleñevich, Claudia Valente y la obra basada en la explosión del transbordador Challenger, de Mariano Giraud, devienen de la evocación de recuerdos, imágenes y objetos que instituyen modos específcos de percibir la realidad, enhebrar el pensamiento y situarse en el aquí y ahora. 

Desde el momento en que diluye los bordes entre interior y exterior, cualquier tentativa de auto-representación procura imprimir continuidad a un conjunto de elementos discretos y profundamente subjetivos: historias, recuerdos, imágenes, sueños. Se trata de instantes efímeros en los cuales lo íntimo emerge hacia la superficie. A fin de cuentas, toda autobiografía supone el acto visceral de enfrentarse a una suerte de fuera de sí, un permanente desencuentro con nosotros mismos o, quizás, un encuentro siempre diferido, incompleto y fugaz.

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