Curadurías | Curatorial

 
 
 
 
2016 | Colonias


Espacio Pla

“Entre la montaña y el agua circula el vacío representado por la nube” apunta François Cheng en Vacío y plenitud. Allí pretende explicar al lector occidental que en la pintura china el vacío no es una nada radical y absoluta –una “presencia inerte” o “tierra de nadie”–, sino una fuerza activa que atribuye a cada parte identidad y alteridad. Un estado intermedio que hace que las cosas sean, permitiendo que una entre en relación con la otra sin que por ello se pierdan en un continuum indiferenciado. En la vorágine del vacío nuboso la montaña deviene oleaje y el agua se montañiza.

Desde Buenos Aires, la obra de Gabriel Rud es ajena a los remotos códigos de la pintura oriental. Sin embargo, la atmósfera brumosa de los paisajes chinos resuena en sus imágenes virtuales modeladas en tres dimensiones. Los cuerpos resultantes admiten múltiples asociaciones posibles: especies marinas, árboles ramificados, cuevas de cera, caracoles, cráneos, órganos, cráteres, rocas, fósiles. El impulso hacia la búsqueda de analogías entre las figuras abstractas y las formas de la naturaleza es casi siempre inmediato, tal vez a causa del mismo fenómeno de pareidolia que nos hace ver en las nubes rostros humanos o animales. Pero la tentación sucumbe ante los confines de las figuras, justo cuando la mirada se detiene en la zona en que aquellas empiezan a confundirse con el fondo.

Colonias reúne una serie de obras que fueron creadas especialmente para esta muestra. Volúmenes de distintos tamaños y formatos se retuercen en regiones teñidas por sombras coloreadas, como si un prisma escondido en algún vericueto de la imagen estuviera descomponiendo la luz. Por momentos ambos tienden a integrarse en un océano en pleno maremoto. No hay un adelante y un más atrás, solo existe un lejano próximo y una cercanía retirada. Y este juego de planos solapados da un respiro, serena la compulsión hacia el encuentro de analogías figurativas. Cierto efecto magnético vence a los intentos obsesivos de clasificación.

En la pintura china el vacío es la zona vaporosa que permite que la montaña se funda con el agua y ésta se disuelva en la primera. En las imágenes de Gabriel es el espacio que media, uniendo y separando de manera simultánea a los cuerpos de sus entornos. Si para la pintura china el papel en blanco es el vacío originario, en este caso el monitor vacío es el blanco donde la nada puede surgir y transformarse en un mundo probable.

Scroll al inicio